De buenas intenciones está empedrado el camino al infierno
Juan Carlos Luna
01/08/2026
El problema de la reforma al Impuesto Único Sobre Inmuebles -IUSI- no radica en el objetivo declarado. Reducir la carga tributaria sobre la vivienda puede ser una medida legítima e incluso deseable desde una perspectiva netamente austriaca (por los principios económicos de la escuela). El problema es otro: las razones que la motivan. Esta iniciativa no parece responder a una política pública seria ni a una reforma estructural del sistema tributario, sino al intento de generar un efecto populista de cara a las elecciones generales del próximo año, y ojo, no se malinterprete mi comentario, yo personalmente estoy completamente de acuerdo en que se elimine el IUSI. Y en política, las motivaciones importan. Cuando las decisiones se toman para ganar votos o cobrar favores y no para resolver problemas, los resultados suelen ser más perjudiciales que beneficiosos.

Desde una visión clásica, el Estado debe limitarse a proteger la vida, la libertad y la propiedad. Los impuestos son un mal necesario que deben responder a criterios de simplicidad, certeza y mínima interferencia en la actividad económica. Bajo esa lógica, reducir o incluso eliminar el IUSI sobre la vivienda podría ser defendible, pero únicamente como parte de una reforma integral que reduzca el tamaño del Estado y el gasto público. Lo que resulta contradictorio es disminuir un impuesto mientras se mantiene intacto el nivel de gasto en un aparato administrativo por demás ampliamente demostrado como ineficiente.
La Escuela Austriaca de Economía ha explicado durante más de un siglo que las políticas diseñadas para producir efectos políticos inmediatos terminan generando consecuencias no previstas -externalidades-. El conocimiento está disperso y los incentivos importan. Si el Estado elimina el impuesto para toda vivienda, sin distinguir entre una casa modesta y una mansión de varios millones de quetzales, introduce nuevas distorsiones, incentiva la reclasificación artificial de inmuebles y crea incertidumbre jurídica sobre conceptos ambiguos como “uso mixto” o “vivienda”. En lugar de fortalecer el mercado, lo vuelve más dependiente de decisiones políticas “bien intencionadas”.

Desde una visión muy objetiva, el problema es aún más profundo, ya que el gobierno debe actuar conforme a principios, no a emociones ni a la búsqueda de aprobación popular. Una política pública no puede evaluarse únicamente por el beneficio inmediato que promete, sino por el respeto que demuestra hacia el fortalecimiento del Estado de Derecho y la defensa irrestricta de los Derechos fundamentales de los individuos. Cuando las leyes se utilizan como instrumentos de propaganda electoral, dejan de ser normas generales para convertirse en herramientas de manipulación política.
Paradójicamente, la propia reforma reconoce que las municipalidades perderán una fuente importante de ingresos y por ello intenta compensarlas con recursos provenientes del Impuesto de Timbres Fiscales (lo que de por sí ya crea otro problema legal y obliga a reformar otras leyes). No elimina la carga fiscal; simplemente la traslada y la hace depender de la dinámica del mercado inmobiliario, una fuente naturalmente variable e incierta. No se resuelve el problema de raíz, únicamente lo traslada.
Guatemala necesita una reforma tributaria auténtica, basada en principios legales y económicos serios, menos impuestos, menos gasto, mayor seguridad jurídica y reglas iguales y claras para todos. Lo que no necesita son medidas coyunturales diseñadas para producir aplausos durante una campaña. Porque cuando el populismo sustituye a los principios, el costo termina pagándolo toda la sociedad. La historia demuestra que las políticas inspiradas en el cálculo político casi nunca fortalecen la libertad; por el contrario, suelen debilitar las instituciones que hacen posible una sociedad verdaderamente libre y próspera.
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Considero que como ciudadanos es importante que no nos dejemos llevar por propuestas políticas que al final del día llaman la atención por "eliminar" un pago que debemos hacer como ciudadanos responsables, si está propuesta se encuentra bien planteada y no generará caos en el futuro está bien que se elimine, pero si solamente es una medida para atraer votos a cargos públicos, seguiremos como siempre eligiendo en base a lo que nos ofrecen en el momento, y no resolverá nada en el futuro
Es un tema que merece analizarse desde diferentes perspectivas. Cualquier cambio en materia de impuestos debería buscar un equilibrio entre beneficiar a la población y garantizar que existan los recursos necesarios para prestar servicios de calidad. Más allá de estar a favor o en contra de una medida, considero que lo importante es que las decisiones se tomen con una visión de largo plazo, con reglas claras y pensando en el bienestar general. Al final, las mejores reformas son aquellas que generan confianza, brindan certeza y contribuyen al desarrollo sostenible del país.
Considero que el análisis presentado invita a reflexionar sobre las razones que hay detrás de las decisiones que toman las autoridades. En mi opinión, no solo es importante pensar en si una medida beneficia a la población, sino también en que esté bien planificada y responda a una necesidad real. Me parece acertado que se destaque la importancia de realizar reformas de manera integral y con reglas claras, para evitar problemas en el futuro. También considero que cualquier cambio en los impuestos debe tomar en cuenta el impacto que tendrá en las municipalidades y en los servicios que reciben los ciudadanos. En general, este análisis me ayudó a comprender que una buena política pública debe basarse en principios, planificación y…
El texto plantea una crítica importante sobre el uso de las leyes y las políticas públicas. Considero que el gobierno debe actuar con objetividad, respetando los principios democráticos y protegiendo los derechos fundamentales de todas las personas, sin tomar decisiones basadas únicamente en intereses políticos o en la búsqueda de aprobación popular. Además, es preocupante que algunas leyes puedan utilizarse como herramientas de propaganda electoral, ya que esto puede debilitar el Estado de Derecho y generar desconfianza en las instituciones. También se observa que las reformas pueden afectar económicamente a las municipalidades, por lo que es necesario analizar cuidadosamente sus consecuencias y buscar soluciones legales y justas que no perjudiquen a la población.